domingo, 8 de marzo de 2015

Capítulo 1

PETER

Un ligero ronquido me recuerda que no estoy solo. La pesadez de un cuerpo tirado me pone en marcha inmediatamente. El perfume rancio de un día viejo perdura en el aire y en mis sábanas.

Las cortinas están recogidas, el sol está brillando a través de la gran ventana que me provee la mejor vista y privacidad.

Girándome, hay un rostro que no recuerdo. Un rostro que no posee nombre en mi memoria o en cualquier recuerdo vivido de cómo terminó ella en mi hotel sola en mi cama.

La parte de mi cama la puedo imaginar.

El cabello rubio me dice que no me molesté en conocer su nombre o preguntarle cuál era su bebida favorita. Garantizaría que nuestra conversación fue entre miradas, manos y labios solamente. Solo hay un color de cabello que puede hacer que mi corazón lata, y rubio no lo es.

Tampoco lo es rojo.

Los ojos también.

Nunca marrones.

Tienen que ser azules o verdes, pero nunca azules.

Esto no es un espiral descendente o algún efecto inducido por las drogas en el momento. No consumo drogas, nunca lo he hecho, quizá tomé excesivamente en ocasiones como la noche anterior. Este soy yo afrontándome con mis fallas y errores. Puede que sea exitoso cuando estoy en escena, pero en la noche estoy solo.

Estoy malditamente asustado de morir solo.

Alcanzo mi teléfono para ver la hora. En vez de eso voy a la galería que lleva a su imagen, mi meñique deslizándose sobre su rostro. La veré cuando vaya a casa y no sé qué diré.

Sé que me odia.

Me odio.

Arruiné su vida. Eso es lo que su mensaje de voz decía. Aquel que he tenido guardado por los últimos diez años. Aquel que transfiero de teléfono a teléfono solo para poder oír su voz cuando estoy en mis peores momentos.

Puedo recitar cada palabra llena de odio que ella me dijo cuando estaba demasiado ocupado y nunca encontré el tiempo para llamarle.

Nunca encontré un segundo para llamarla y explicarle lo que había hecho para nosotros. Ella era mi mejor amiga y la dejé escabullirse de mis dedos solo para salvarme a mí mismo del dolor de escucharla decir que ya no me quería.

También tenía sueños.

Y mis sueños la incluían a ella, pero ella nunca iría por ellos. No estoy viviendo su sueño americano. Estoy viviendo el mío.

Mi decisión lo destruyó todo.

Mi compañera de cama se acerca y me acaricia el brazo. Me alejo rápidamente. Ahora que estoy sobrio, no tengo deseos de tener nada con esta persona.

—Peter —dice en su seductor tono que suena como un bebé. Cuando una mujer habla así hace que mi piel se tense. ¿No ven que las hace sonar ridículas? A ningún hombre con bolas le gusta eso. No es sexy.

Envolviendo la sabana en mi muñeca me siento o balanceando mis piernas sobre el borde, lejos de ella y de su errante mano. Mi espalda se tensa cuando siento que la cama se mueve. Poniéndome de pie, jalo la
sabana para mantenerme de alguna forma cubierto. No debería importarme, pero lo hace. Me ha visto en la oscuridad, pero no permitiré que ella o su cámara den otra mirada.

—Estoy ocupado. —Mi voz es estricta y de un tono monótono muy practicado—. Jorge el conserje, se asegurará de que tomes un taxi.

Me duermo a propósito mirando hacia el baño para no mirarlas nunca cuando les digo que se vayan. Es más fácil así, sin emociones. No tengo que ver sus rostros y ver como la esperanza desaparece. Cada una de ellas espera ser la que me domestique, la que me haga comprometerme.

No he tenido una novia desde que entré a la industria y algo de una noche no va a cambiar eso. Estas chicas no significan nada y nunca lo harán.
Cambiaría. Podría sentar cabeza y casarme.

Tener un niño o dos.

Pero, ¿por qué?

Mi mánager, María, lo amaría, especialmente si fuera ella. Es la única con quien me he vuelto a acostar. La primera vez fue un error de juicio, una solitaria noche en el camino equivocación. Ahora ella quiere más. Pero yo no.

Cuando me dijo que estaba embarazada quise saltar de un risco. No quería niños, al menos no con ella. Cuando pienso en tener una esposa, es alta y morena. Está tonificada por años de ser porrista y su trote de cinco millas diarias. No es una hambrienta ejecutiva de la industria de la música quien habla sobre contratar niñeras antes de que un doctor pueda confirmar su embarazo.

Ella sugirió matrimonio, me asusté y volé a Australia a aprender a surfear.

Abortó dos meses después. Hice la promesa de que mantendríamos las cosas de manera profesional desde ese día, y desde entonces empecé mi rutina de cosa de una noche. A pesar de todo, ella aún me ama, y espera a que yo cambie mi manera de pensar.

—Sabes —dice la ebria de la noche anterior entre arrastre de pies y respiraciones—. Había escuchado que eras un idiota, pero no lo creí. Pensé que teníamos algo especial.

Río y niego con mi cabeza. Lo había escuchado todo, cada una piensa que tenemos algo especial porque es la más impresionante noche que han tenido jamás.

—No te escogí por tu cerebro. —Camino hacia el baño y cierro, poniendo seguro para asegurarme.

Recostándome contra la pared golpeo mi cabeza contra la madera.

Cada vez que me digo que voy a parar, creo que lo he logrado hasta que algo me hace querer olvidar. Mis manos arañan mi rostro en pura frustración.

No estoy pensando en irme a casa.

La razón para regresar es verme a mí desde el lavamanos del baño. El gran artículo de una página sobre el hombre a quien solía llamar mi mejor amigo. Tomando el papel, leo sobre el papel las palabras que he memorizado.

Nicolás Riera, padre de dos niños, murió trágicamente cuando el auto que conducía fue chocado por detrás por un camión de dieciocho ruedas.

Muerto.

Se había ido.

Y no estuve ahí.

Me fui como una gallina cuando no dije adiós.

Cambié mi número de teléfono porque ella no dejaría de llamar. Tuve que hacer un receso y Nico era parte de eso. Ella y Eugenia eran mejores amigas y él le diría donde estaba y qué estaba haciendo. Era mejor de esta manera.

Se suponía que iba a irme por un año. Me dije que regresaría a casa después de doce meses, arreglaría todo y le mostraría que no era la misma persona de quién se había enamorado. Ella vería eso y me lo agradecería, seguiría adelante y se casaría con un joven exitoso en los negocios, uno que se despertara cada día y se pusiera una camisa y pantalones de pliegues suaves que ella habría planchado en su hogar perfecto.

Aprieto el papel en mis manos y pienso en todo lo que he perdido. No me arrepiento, ni puedo. Me hice esto y lo hice de la única manera que
conocía. Simplemente no pensé que me importaría tanto perder todo.

Me perdí el día en que él le pidió a Eugenia que se casaran. Algo que supe que quería hacer desde que teníamos dieciséis.

Me perdí su matrimonio y el nacimiento de sus mellizos. Era un padre y un esposo. Tenía tres personas que dependían de él y ahora se había ido.

Nunca vería a sus hijos crecer y hacer las cosas que nosotros hicimos cuando éramos más jóvenes. Todas las cosas que dijimos que nuestros hijos harían juntos. Me perdí de esto porque tenía algo que probarme a mí mismo. Me rendí de nuestro sueño y sobre la vida que habíamos planeado.


Y ahora me dirijo a casa para enfrentar la música.


CONTINUARÁ... 

sábado, 7 de marzo de 2015

Sinopsis: FOREVER MY GIRL

Nunca supuse que sería una estrella de rock. Tenía toda una vida planeada para mí. Jugar fútbol en la Universidad. Ir a la NFL. Casarme con mi novia del colegio y vivir felices para siempre.

Rompí nuestros corazones el día que le dije que me iba. Era joven. Tomé la decisión correcta para mí, pero la equivocada para nosotros. He vertido el alma en mi música, pero nunca la he olvidado. Su aroma, su sonrisa.

Y ahora he regresado.

Después de diez años.

Espero poder explicarle que después de todo este tiempo

Todavía quiero que sea mi chica por siempre.




miércoles, 4 de marzo de 2015

Extra de Beautiful Disaster

Primer día de San Valentín de Lali y Peter

El espejo se quejó mientras limpiaba la condensación con una toalla. Había pasado tiempo extra bajo el agua caliente de la ducha, al igual que había pasado mucho tiempo conduciendo desde casa hasta clase, y mucho más tiempo extra encontrando el regalo perfecto para Peter. Nada sobre hoy sería apresurado. Disfrutaría cada momento con mi esposo.

Mi esposo. Incluso después de casi un año, el título seguía sonando tan extraño y tan natural al mismo tiempo. Si alguien me hubiera dicho alguna vez cuando llegué a la universidad que yo terminaría casada antes de que terminara mi primer año, les habría roto los dedos. Algunas personas no son del tipo de casarse.

Yo soy una de ellas, también Peter. De alguna forma, sin embargo, no solo lo hicimos funcionar, el año pasado fue el más feliz de mi vida.

La toalla se cayó al suelo, y mire hacia abajo, inspeccionando las oscuras, elegantes líneas en mi piel. Mis dedos tiraron suavemente, haciendo estirar la tinta, y luego soltándola, recorriendo cada delicada curva con la punta del dedo. Yo era todavía la Sra. Lanzani, y ninguna vez me he lamentado de coincidir con mi recuerdo de conseguir un tatuaje, o mi alocada idea de escapar a Las Vegas y casarme. Pero aquella ciudad olvidada de Dios fue el escenario perfecto para los dos para dejar ir nuestros demonios y empezar de nuevo.

Dejando todo eso atrás era tan simbólico, y no podía imaginarme haciéndolo de otra manera.

Justo después de que termine de secarme el cabello, mi móvil sonó contra la esquina del lavabo. El nombre de América iluminó la pantalla.

— ¿Hola?

— ¡Hey! No puedo hablar mucho. Nico acaba de llegar a casa y no deja de molestarme. Solo te quería desear un feliz día de San Valentín ya que ustedes no van esta noche. Tan solo porque están recién casados no significa que no puedan ir a más fiestas de fraternidades, lo sabes.

—Lo sé, pero eso nunca fue realmente algo de Pit, y definitivamente tampoco es lo mío. Nosotros no queremos pasar nuestro primer día de San Valentín en una fiesta, Euge.

—No te olvides, de la fiesta del año pasado en Sig Tau por San Valentín que provocó una reunión contigo y el señor Lanzani.

El recuerdo regresó con vivos detalles.

-…Y al absoluto y horrible horror de perder a tu mejor amiga porque fuiste lo suficientemente estúpido para enamorarte de ella.

¡Bueno, yo te pertenezco!...Te pertenezco.-

La voz de Eugenia me sacudió de nuevo al presente. —No me juzgues. Por lo menos ya no somos estudiantes de primer año más, y Nicolás no tiene que correr alrededor como un estúpido.

Me reí ante la visión, y entonces miré mi reloj. Peter estaría en casa en cualquier momento. —Los buenos viejos tiempos.

—En fin... como dije, no puedo estar mucho al teléfono, pero olvidé de mencionarlo anteriormente en clase, en parte porque estaba intentando mantenerme arriba con el Dr. Hunter a 300 millas por hora de conferencia, y estás en cada clase individual con tu estúpido marido, así que ya no tenemos más privacidad.

Sonreí. Coordinar nuestros horarios hizo fácil el transporte y el estudio, pero yo no tenía ni idea. Poner un anillo en mi dedo dejo algo relajado a Peter, pero él no tenía un total de uno-ochenta por nada. Los pasos realizados hacia mí fueron pocos y distantes entre sí, pero Peter era Peter, y respecto a lo que él me exigía como su amiga, y después como su novia, era diez veces mayor como su esposa.

—Feliz día San Valentín para ti y Shep, Mare. ¿Todavía les gusta el nuevo apartamento?

Ella suspiró —Lo amo.

— ¿Tienes ya el anillo?

—Diablos, no.

Me reí. Nicolás estaba feliz por nosotros cuando volvimos, pero él se atemorizó cuando Eugenia esperaba su proposición. Por suerte para él, Eugenia tenía una gran aversión por casarse antes de los treinta años con él.

—Peter llegará pronto.

—Si— respiró — mejor me voy, también. Te quiero.

Puse el teléfono de vuelta sobre el lavabo y fruncí el ceño, sabiendo que tendría que correr, ahora. Justo cuando terminaba de rizarme el cabello, la perilla de la puerta hizo una serie de balanceos y una especie de ruidos, era una señal de que Peter estaba en casa.

Docenas de pequeños de clics ruidosos se escuchaban a través del suelo, y luego se transfirieron a la puerta. Toto se sentaba en el sillón, esperando y mirando hacia la ventana cada día a esta hora. Una vez que la llave entraba en la cerradura, Toto treparía de la silla a la puerta, esperando celebrar la llegada de Peter.

Peter me recogía después de clases y después iba a trabajar unas pocas horas en la tarde. La última pelea de Peter generalmente lo mantendría cómodo por un tiempo, pero a causa del fuego en Hellerton, no le pagaron. Mis ahorros se agotaron debido a las payasadas de Carlos del año pasado, y el círculo desapareció desde el incendio. Peter prometió no pelear, de todos modos, pero habíamos pasado de vivir bien, a vivir de los préstamos estudiantiles y empleos a tiempo parcial. No era horrible, pero era un ajuste.  

Ambos dábamos clases privadas por la tarde- yo ayudando a estudiantes a luchar con algebra y con difíciles variables de cálculo, Peter realizaba tutoría en todo lo demás- pero la mayoría de las facturas se pagaron con el dinero que él hizo por trabajos escritos. Trabajos ilegales y arriesgados pagaban mejor, y los viejos hábitos mueren duramente.

Las botas de Peter habían hecho tres pisadas en el suelo del apartamento y después se retiraron. Un sonido de forcejeo hizo que las esquinas de mis labios se levantaran. La primera nevada de la temporada paso con dos pulgadas de nieve medio derretida y lodosa en el suelo, y él sabe que limpie esta mañana así no tendría que hacerlo después de clases. Él estaba limpiando sus botas.

— ¡Bebe! ¿Estás en casa?

— ¡Estoy en casa!— Entoné, tirando hacia arriba mis pestañas con el aplicador de rímel.

El toco la puerta del baño.

— ¡No entres!

El gimió. — ¡No te he visto en todo el día!

— ¡Me viste hace tres horas!

Después de una pequeña pausa Peter golpeteo la puerta con los dedos —Veo un regalo ahí afuera, ¿supongo que es para mí?

—No, es para Toto

— ¡Eso no es lindo!

Me reí —Si, Pit, es para ti.

—Tengo algo para ti, también, así que apresura tu trasero.

—La perfección toma tiempo.

—Si te hubieras visto en la mañana, sabrías que eso no es verdad.

15 minutos después, estaba escurriendo un vestido rojo tipo baby doll prestado de Eugenia por encima de mi cabeza, y después camine hacia la sala donde Peter estaba. Él estaba mirando la televisión con el control en una mano y una botella de cerveza en la otra. Mi cara era neutral estaba sorprendida por el hecho de que él estaba llevando una corbata. Era oficial: lo había visto todo.

Peter me dio una ojeada desde la esquina de su ojo y se volvió.

—Maravilloso. Soy afortunado, un hombre afortunado—dijo, caminando hacia mí hasta que estuve en sus brazos, sus labios tomaron los míos cuidadosamente, y después viajaron por mi mejilla en vertical, pasando cuidadosamente por mi cuello hasta mi clavícula.

—Estas llevando una corbata—dije suavemente.

Él se apartó y miró abajo. — ¿Me veo como un idiota?

—No, te ves... Estoy considerando sugerir que nos quedemos así.

Él sonrío y orgullosamente corrió su mano abajo hacia la corbata. —Qué bien, ¿eh? —Él agarro mi mano. —Eso suena jodidamente increíble, pero tenemos una reservación. Vamos.

Él me llevó afuera de la mano, haciendo una pausa en la puerta para ayudarme con mi abrigo.

Febrero había sido particularmente brutal. Si no estaba lloviendo o cayendo granizo, el cielo estaba descargando nieve a metros de profundidad. Peter me ayudó a bajar las escaleras, por lo que me sentí segura de no resbalarme en mis tacones de aguja, pero cuando llegamos a la acera, me levantó en sus brazos.  

Entrelacé mis dedos en su cuello, ajustando mi nariz entre el lóbulo de su oreja. Él se sentía increíble. Cuanto más pensaba en ello, más pensaba que deberíamos quedarnos en casa.

Después de una hora y media, nosotros estamos sentados en la barra de Rizuli, un restaurante local de comida italiana. Peter me llevo a comer a la competencia del restaurante de los padres de Parker, eso fue lo que pasó por mi mente, pero decidí no mencionarlo.

El sitio estaba lleno, pero afortunadamente encontramos un par de asientos vacíos en la barra mientras esperábamos una mesa.

Tomé un sorbo de mi pajita, y observé a Peter con el ceño fruncido— ¿Que está mal?

—Quería que esta noche fuera especial. Esto es un poco sencillo.

— ¿sencillo? Este es uno de mis restaurantes favoritos.

—sí, pero un poco... corriente. Quería que nuestro primer San Valentín juntos, no lo sé, fuera extraordinario, ¿supongo? Mira a toda esta gente aquí, haciendo las mismas cosas que nosotros.

—Eso no es una cosa mala.

Una mujer gritó sobre las docenas de conversaciones tarareando en toda la habitación.

— ¿Lanzani?

—Vamos— dijo Peter bajándose del taburete. Me tendió la mano —vámonos.

— Pero, — dije apuntando a la mujer. —Ella nos ha llamado por nuestro apellido

Peter sonrió, su hoyuelo se hundió en su mejilla. —Vamos, Pidge.
Sin decir una palabra, me bajé y tomé su mano, siguiéndolo fuera. Sólo se detuvo para tomar la cena, y luego continuó. Giro tras giro, Peter se dirigía a la universidad.

—No me vas a llevar a la fiesta de Sig tau, ¿verdad?

La cara de Peter demostraba disgusto.  

Tenía una idea de a dónde nos dirigíamos cuándo estábamos a cuadras de distancia, pero no fue hasta que Peter estacionó el coche en frente del Bartlen Hall que sabía exactamente lo que estaba haciendo.

—Estas bromeando, ¿verdad?

—Nop —dijo, cerrando de golpe la puerta del conductor y después corriendo hacia mi lado para abrirme la puerta.

Peter tomó mi mano, y rápida y tranquilamente hicimos nuestro camino a la parte posterior del edificio.

—No—dije, mirando la ventana del sótano abierta.

Peter ya se había respaldado y saltó antes de que pudiera protestar más. — ¡Vamos Pigeon!

La nieve estaba aún esparcida por el suelo. Iba a estar húmeda y fría y al instante de mal humor. — ¡de ninguna manera!

La mano de Peter salió disparada desde la oscuridad del sótano como un gato llegando por debajo de una puerta. — ¡Será como en los viejos tiempos!

—No simplemente no, Peter. ¡Diablos no!   

— Se está poniendo solitario aquí abajo.

— ¡Esto es una idea horrible!

— ¡Estas arruinando mi plan!

— ¡Estás loco! Este ni siquiera es mi vestido, ¡y estas pidiéndome que lo arruine!

— Es un poco temprano en la noche para eso.

Podría casi escucharlo intentando no reírse. Crucé mis brazos. Después de una larga pausa, la voz de Peter, baja y desesperada, flotaba por la ventana. — ¿Por favor?

Rodé mis ojos. —Bien.

Dos pasos hacia atrás, un chillido, y una caída después, me encontraba en los brazos de Peter en el sótano de Bartlen. La construcción donde nos encontramos por primera vez.

Finalmente uno de los salones abrió a una habitación grande y familiar y sin los chicos borrachos de la fraternidad gritando hombro a hombro. Parecía más grande, y menos... sudorosa.

Yo podía casi escuchar la voz de Adam a todo volumen a través del megáfono, y sentí una corriente de energía explotar una vez que Peter entro en la habitación. Pensé en lo de mi sangre rociando mi cárdigan, y mis ojos viajando desde mi cachemir hasta un par de botas negras.

Peter me llevó al centro de la habitación. El recuerdo de él limpiando la sangre de mi cara y alejando a todo aquel que se me acercara se reprodujo en mi mente.  

—Pidgeon, — dijo Peter, casi al mismo tiempo en que él dijo la palabra en mi memoria.

—Es aquí donde todo empezó.

—Donde te vi por primera vez. Cuando volviste todo mi jodido mundo al revés. — Él se inclinó hacia abajo y me besó en la mejilla, y luego me entregó una pequeña caja. —No es mucho. He estado ahorrando para ello, sin embargo.

Lo abrí, y una ancha, y ridícula sonrisa atravesó mi rosto. Era una encantadora pulsera.

—Es la historia de nosotros—, dijo.

Un suéter, un par de dados, una perla verde con tréboles en ella. Miré a Peter.
—Se supone que eso significa nuestra apuesta—, dijo él, juntando los dados, —y esto es por la primera noche que bailamos, dijo él, señalando una perla roja.

El siguiente dije era una moto, el siguiente un corazón. — ¿Por la primera vez que te dije te amo?

— Sip —el parecía complacido de que lo imagine por mi cuenta.

— ¿Y esta?— dije, señalando una baraja de cartas. — ¿Por la noche de Poker con tu padre?— Peter sonrió de nuevo. El siguiente era un pavo, y yo reí. El próximo dije era una planicie negra.

— Por el tiempo que pasamos separados. El momento más oscuro de mi vida.
La siguiente era una llama. No me gusta pensar en el fuego, pero era una parte de nuestra historia, y era una parte de nosotros. La siguiente cuenta era un anillo.

Levanté la vista hacia él. —Esto es hermosamente asombroso.

—Hay espacio para más. Este es solo el comienzo de nuestra historia, Pidge.

Me puse el brazalete alrededor de la muñeca. Peter me ayudó con el cierre, y después el jugueteó con su móvil por un momento, lo colocó en una mesa pequeña a unos metros de distancia. Él puso mis manos sobre sus hombros, y luego la música empezó a sonar. Era la canción que bailamos en mi fiesta de cumpleaños del año anterior.

—No tenía idea—dije.

— ¿Qué?

—Que eras tan sentimental

— Tú lo hiciste.

Apoyé la cabeza en su hombro, feliz de que esta vez pudiera besarlo cuando la canción terminara. Una vez que la música se detuvo, toqué mis labios con los suyos, y le entregué un saco rojo claro.

—Debí haberte dado esto primero, la pulsera era algo difícil de seguir. —No importa lo que sea, Pigeon. Ya me has dado todo lo que siempre quise.



FIN

¡Hola! Esto es lo que os dije el otro día, es como una especie de especial que hizo la escritora para San Valentín cuando salió el libro. El próximo día ya subo la sinopsis de la próxima nove y quizás el capítulo 1. ¡Besos!

lunes, 2 de marzo de 2015

Capítulo 14

CAPÍTULO 14

Y VIVIERON FELICES PARA SIEMPRE

PETER
Un año después del día que estuve al final de un pasillo en Las Vegas, me encontré esperando a Lali nuevamente, esta vez en un mirador con vista a las aguas azules que rodeaban St. Thomas. Tiré del nudo de mi corbata, complacido de que fui lo suficientemente inteligente de no haber usado una la última vez, pero ya no tenía que lidiar con los planes de boda de Eugenia nuevamente.

Sillas blancas con listones color naranja y morado atados alrededor del respaldo estaban a un lado, el océano del otro. Tela blanca bordeaba el pasillo por el cual caminaría Lali, y flores anaranjadas y moradas se encontraban prácticamente en todas partes a donde miraba. Hicieron un lindo trabajo. Aunque seguía prefiriendo nuestra primera boda, este parecía el sueño de cualquier chica.

Y luego, el sueño de cualquier chico salió detrás de una hilera de árboles y arbustos. Lali estaba allí sola, con las manos vacías, un velo largo y blanco sobre su cabello recogido que se movía con la brisa del Caribe. Su largo vestido blanco se ceñía a su cuerpo y era un poco brillante. Probablemente satín. No estaba seguro y no me importaba. Todo en lo que me podía concentrar era en ella.

Salté los cuatro escalones de la glorieta y corrí hacia mi esposa, encontrándola en la última hilera de sillas.

—¡Oh, Dios mío! ¡Te he extrañado un infierno! —dije, envolviéndola en mis brazos.

Los dedos de Lali presionaban mi espalda. Esta era la mejor cosa que sentía en tres días, desde su último abrazo de despedida.

Lali no habló, sólo río nerviosamente, pero me di cuenta de que también estaba feliz de verme. El último año había sido tan diferente de los primeros seis meses de nuestra relación. Se había comprometido totalmente a mí, y yo me había comprometido totalmente a ser el hombre que se merecía. Era lo mejor, y la vida era buena. Los primeros seis meses seguía esperando que algo malo ocurriera y que la apartaran de mi lado, pero después nos acostumbramos a nuestra nueva vida.
—Estás increíblemente hermosa —dije, después de separarme un poco de ella para mirarla mejor.

Lali alargó la mano para tocar mi solapa. —Usted no está nada mal, señor Lanzani.

Después de un par de besos, abrazos y anécdotas sobre nuestras fiestas de despedidas, las cuales parecieron ocurrir igualmente sin incidentes—excepto por la desnudista que contrató Bauti— los invitados comenzaron a llegar.

—Supongo que esto significa que debemos ir a nuestros lugares —dijo Lali. No podía ocultar mi decepción. No quería estar un segundo más sin ella.

Lali tocó mi mandíbula y luego se levantó de puntillas para besar mi mejilla—. Te veré dentro de poco.

Se marchó, desapareciendo nuevamente detrás de los árboles.

Regresé a la glorieta, y en poco tiempo las sillas estuvieron todas ocupadas.

De hecho, teníamos una gran audiencia. Pam estaba sentada en la primera fila del lado de la novia, con su hermana y cuñado. Un puñado de mis hermanos Sigma Tau en la fila de atrás, con el socio de mi papá y su esposa e hijos, mi jefe Chuck y su novia de la semana, los abuelos de Eugenia, y mi tío Jack y tía Deana. Mi papá estaba sentado en la primera fila del lado del novio, seguido de las citas de mis hermanos. Nicolás se encontraba de pie como mi padrino, y Pepo, Tato, Tyler y Bauti como los acompañantes a su lado.

Todos nos conocíamos desde siempre, habíamos atravesado por mucho, en algunos casos perdimos demasiado, y aun seguíamos juntos como una familia para celebrar que algo salió bien para los Lanzani. Sonreí y asentí hacia los hombres a mi lado. Seguían siendo la fortaleza impenetrable que yo recordaba de mi infancia.

Mis ojos se centraron en los árboles a la distancia mientras esperaba a mi esposa. En cualquier momento, ella saldría y todo el mundo vería lo que yo vi un año atrás, y se encontrarían hipnotizados, como yo lo estuve.

LALI
Después de un largo abrazo, Mark me sonrió. —Estás hermosa. Estoy muy orgulloso de ti, cariño.

—Gracias por entregarme —dije, un poco avergonzada. Pensar en todo lo que él y Pam habían hecho por mí hizo que lágrimas cálidas llenaran mis ojos.

Parpadeé para desaparecerlas antes de que rodaran por mis mejillas.

Mark besó mi frente. —Tenemos la bendición de tenerte en nuestras vidas, pequeña.

La música comenzó, haciendo que Mark me ofreciera su brazo. Lo acepté y caminamos por el pequeño pasillo cubierto de gruesos árboles floreciendo.

Eugenia estuvo preocupada de que lloviera, pero el cielo se encontraba casi despejado, los rayos del son nos bañaban.

Mark me guió hasta el final de los árboles y luego giramos, de pie justo detrás de María, Candela, Cami y Eugenia. Todas excepto Eugenia estaban vestidas de morado, con minivestidos sin tirantes. Mi mejor amiga vestía de naranja. Todas se veían absolutamente hermosas.

María me ofreció una pequeña sonrisa. —Supongo que el hermoso desastre se convirtió en una hermosa boda.

—Los milagros ocurren —dije, recordando la conversación que ella y yo tuvimos en lo que parecía hace toda una vida.

María rió una vez, asintió y luego apretó el pequeño ramo de rosas con sus manos. Rodeó la esquina, desapareciendo detrás de los árboles. Pronto siguió Candela, luego Cami.

Llegó el turno de Eugenia, envolvió su brazo alrededor de mi cuello. —¡Te amo! —dijo abrazándome fuertemente.

Mark apretó su agarre, yo hice lo mismo con mi ramo.
—Aquí vamos, pequeña.

Doblamos la esquina, y el pastor les indicó a todos que se pusieran de pie.

Vi los rostros de mis amigos y mi nueva familia, pero no fue hasta que vi las mejillas húmedas de Pablo Lanzani que contuve la respiración. Luché por mantener el control.

Peter se acercó a mí. Mark posó su mano sobre las nuestras. Me sentí tan segura en ese momento, en manos de los dos mejores hombres que conocía.

—¿Quién entrega a esta mujer? —preguntó el pastor.

—Su madre y yo. —Las palabras me sorprendieron. Mark había estado ensayando con Pam y conmigo  toda la semana. Después de escuchar eso no podía contener las lágrimas, mis ojos se llenaron y desbordaron.

Mark besó mi mejilla, se alejó y yo me quedé allí con mi marido. Era la primera vez que lo veía con esmoquin. Estaba bien afeitado y se había cortado el
cabello recientemente. Peter Lanzani era el tipo de chico atractivo que cada chica soñaba, pero él era mi realidad.

Peter limpió tiernamente mis mejillas, y luego subimos a la plataforma de la glorieta, directamente en frente del pastor.

—Nos hemos reunido aquí para celebrar la renovación de votos… —comenzó el pastor. Su voz se mezcló con el sonido del océano golpeando las rocas en el fondo.

Peter se inclinó hacia mí, apretando mi mano mientras susurró—: Feliz aniversario, Pidge.


Miré hacia sus ojos, tan llenos de amor y esperanza como lo estuvieron el año pasado. —Uno menos, un por siempre por venir —susurré.


FIN

¡Hola! Bueno hoy terminamos con esta nove y con esta trilogía. Espero que os haya gustado tanto como a mí. Bueno, no hay cuarto libro, sin embargo hay como una escena extra que es el primer San valentin de ambos después de casarse, que subiré próximamente, Y también hay 2 libros más, como mencionaron en un comentario, pero son las historias de los hermanos de Travis.. Y también la nueva nove. ¡Besos!