jueves, 16 de octubre de 2014

Capítulo 2

Peter


—Amigo, ésta fiesta está encendida —dice Nico a mi derecha. Los cuerpos se balancean al ritmo de la música. Creo que es una canción de Lady Gaga, ella es sexy y todo, pero prefiero algo no tan pop. 

Comienzo a responder pero su rostro se llena de asombro. 

—¿Qué sucede, amigo? —grito por sobre la música.

—Mi hermana menor acaba de entrar. ¿Cómo demonios se enteró de ésta fiesta? Ella ni si quiera se junta con este grupo. —Frunce el ceño y comienza a caminar en esa dirección.

—Espera, ¿cuál es el problema? Déjala que se divierta, hombre. —Casi rio por la expresión de su rostro. Por la forma en la que habla de su hermana menor, creerías que tiene doce en lugar de dieciocho.

—Puede divertirse en su dormitorio lejos de todos éstos jugadores de fútbol americano fogosos. —Mira con desagrado algo y me giro para ver qué es. Personalmente, no veo nada, pero qué más da. No voy a detenerlo.

Mientras lo veo caminar, un par de manos cálidas hacen su camino bajo mi polo. Sé que es Maria incluso antes de mirar por sobre mi hombro para encontrarla. Nadie tiene pechos tan grandes como los de ella, y justo ahora los está presionando contra mi espalda. 
—¿Qué quieres, Maria? —le pregunto a pesar de que ya sé qué es lo que quiere. 

—Sólo te quiero a ti, dulzura —ronronea en mi oído. 

Mis manos recorren sus brazos hasta llegar a sus manos, y las alejo de mí. 

—Lo siento, pero ya no estoy en el menú. Se ve completamente enojada conmigo y veo su cara tornarse roja. 

—No puedes rechazarme, soy tu novia.

Alzo una ceja y sonrío.

Salimos durante toda la secundaria y juntos decidimos venir a estudiar aquí para que pudiéramos estar juntos, pero la semana en la que empezamos clases, ella decidió que quería salir con otras personas. 

—No, no lo creo. Recuerdo que me botaste hace más de ocho semanas.

Sus opacos ojos se encienden en llamas. Sé qué hará toda una escena, y ya estoy cansado de su drama. Honestamente, fue un alivio cuando me dejó. 

—¡Yo no te boté! ¡Estábamos en una pausa! —me grita a la cara.

—Sí, lo hiciste. Ahora vete porque esta noche no tengo tiempo para tu loca mierda, perra. —Puede que llamarla perra haya sido demasiado.

—¿Acabas de llamarme perra? ¡Nadie me llama perra! —Cuando creo que va a irse, toma el vaso de una chica que está cerca y procede a arrojármelo. Pero no sólo me da en la cara, sino que también a una chica que intentaba interponerse.

Y esa chica luce molesta. No puede medir más de metro y medio, porque la sobrepaso notoriamente. Su largo cabello está pegado a su cara, y el líquido gotea por entre su escote empapando su camisa oscura. No sé qué era lo que me esperaba que hiciera, pero no era el pequeño acto de encajarle a Maria un puñetazo en la cara. 

—¡Es mi camiseta favorita! ¡La firmó M. Shadows, y tú la arruinaste! ¡Te voy a matar! —Aquella cosita está gritándole a Maria en la cara. Y Maria tiene aquella expresión de ciervo a punto de ser atropellado en su rostro, sumándole a eso la sangre que gotea de su nariz rota. No creo que nadie jamás se le haya enfrentado, y ella no sabe cómo tomarlo.
                                                          
—Está bien, calmémonos un poco, alejémonos de la princesa perra y vayamos a conseguirte algo de ropa seca. —Envuelvo mi brazo alrededor de su cintura y descubro que ella no pesa nada. Lo cual es un cambio con respecto a Maria, que es casi tan alta como yo y bastante voluptuosa, lo cual no es malo, solamente diferente—. Maria, deberías ir al hospital a que te arreglen eso.  —Le sonrío con suficiencia y le hago un gesto de despedida con la mano.

Tomo la mano de la pequeña chica y la halo a lo largo de las escaleras para que subamos a mi habitación. Abro la puerta, la halo a ella hacia adentro y cierro. Dejé la luz encendida hace rato y me sorprende que aún no haya ninguna pareja haciendo sus cosas aquí. Soy un maniático del orden, y no encuentro nada fuera de su lugar. Mi cama con su edredón azul está tendida y mi escritorio en la esquina tiene todos los papeles en orden. 

—Siéntate en la cama. Puedo encontrar algo en lo que no quedarás nadando.

—Lo dudo, eres enorme —lo dice justo antes de ruborizarse—. ¡Por Dios! Lo siento, no quiero que me malentiendas. —Miro hacia atrás para verla y veo su rostro ruborizándose con un hermoso rosado.  En ese momento me doy cuenta de lo hermosa que es, con su cara en forma de corazón y sus ojos miel. Me siento atraído por sus labios, que son únicos.  El superior es casi invisible y el inferior es más grueso, con aquella apenas perceptible peca al lado derecho de su boca. No puedo evitar pensar en lo fácil que sería morderla y chuparla con mis propios labios. Después de ello, limpiaría toda la cerveza de su pálida piel con mi lengua.

Maldita sea, tengo que sacar mi cabeza de aquel sucio lugar. 

—Entonces, ¿cómo conseguiste que M. Shadows firmara tu camiseta? —le pregunto, tratando de poner mi cabeza en su lugar. Las ocho cervezas que tomé antes están nublando mi juicio.

—Oh, entré por detrás del escenario el año pasado durante el Edgefest cuando estaban tocando. También tengo una foto con los demás de la banda en mi pared en casa. —Luego, parece algo confusa—. ¿Sabes quiénes son Avenged Sevenfold?

Me rio y señalo el póster de Nightmare que está en la puerta del armario. 

—Sí, tengo todos sus álbumes. También fui al Edgefest el año pasado pero no fui por detrás de escena ni nada por el estilo. ¿Aunque no pensaste que era algo enfermo? Con el solo de batería y todas las luces destellantes y la forma en la que se veían en 3D en la multitud.

Ella sonríe y casi caigo sobre mis rodillas. Su rostro se ilumina completamente y juro que es un ángel.

—¡Dios mío, no sabía lo de 3D, estaba tras de escena! Eso fue algo locamente genial.


Todavía estoy algo atónito cuando ella hala la camiseta sobre su cabeza. Tiene un top de encaje blanco debajo, el cual está mojado y se puede ver a través de él. Mis pantalones comienzan a apretarme en la parte de la ingle cuando logro ver el sujetador negro que está debajo. Mientras comienza a caminar hacia mí, creo que debo estar soñando. Cuando llega a donde estoy, me quita la camiseta que encontré de las manos y se la pone. Había olvidado que encontré mi camiseta de fútbol juvenil. En ese entonces tenía alrededor de 12 años, y a ella le queda perfecta. De alguna manera me siento bien a verla usándola. 


Lali

Me encanta aquella mirada posesiva de su rostro. Aún no puedo creer que me quité la camiseta en frente de él, tuvo que ser el alcohol, porque nunca haría algo así en mis 5 sentidos. Tal vez seis tragos de vodka estuvieron algo de más. 

Examino su rostro, y juro que lo conozco de alguna parte, es que me es tan familiar. Su cabello castaño cortado a máquina mide como tres centímetros desde su cuero cabelludo, y tiene los más hermosos ojos cafés, que me recuerdan al chocolate. Tiene pómulos altos, una mandíbula fuerte con una barba de pocos días, y una nariz perfectamente recta. Veo las líneas de expresión alrededor de sus gruesos labios y me pregunto a qué sabrán. No he besado muchos chicos en mi vida, pero entraría aún siendo inexperta solamente para sentir sus labios contra los míos.

La temperatura de la habitación se eleva y desearía sólo llevar puesto el top mientras el sudor aparece en mi frente. Tal vez es sólo porque su cuerpo es ardiente. Quiero recorrer su amplio pecho con mis manos y también sus brazos. Puedo ver los músculos a través de las mangas de la camiseta y son enormes. Sacudo mi cabeza para alejar esos pensamientos, quiero decir, estoy cuerda todo el tiempo, no me pongo caliente y húmeda sólo por un tipo que ni si quiera conozco.

—Creo que ahora debemos cambiar tu camiseta. —Pestañeo pensando que no pude haber sido yo quien dijo eso.  Me sonríe y alza una ceja de forma presuntuosa 

—¿Con que es así, nena? ¿Vas a ayudarme?

Me da un escalofrío cuando me llama nena y me pregunto por qué me gustó que lo hiciera. 

—Hmmm, no lo creo. —Le sonrío con inocencia—. Imagino que no estarás tan ebrio como yo.

—No, pienso que estoy más ebrio que tú y estoy bastante seguro de que necesito tu ayuda. —Toma mi mano y la pone en el dobladillo de su suéter. No puedo creer que él esté coqueteando conmigo, y aún menos puedo creer que yo también le esté coqueteando.  Halo la camiseta de sus abdominales, los cuales están marcados, y luego de sus pectorales, que están muy bien definidos, luego la halo de su cabeza para dejarla en el suelo. Y no sé si pueda culpar al alcohol cuando comienzo a mover mis manos sobre su estómago y las subo hacia su pecho y sigo hasta abrazar su fuerte cuello.
Él sonríe y pone sus manos en la parte posterior de mis muslos, alzándolos para que mis piernas rodeen su cintura. Cuando sus labios encuentran los míos, me da un escalofrío y mi piel se pone como de gallina. Se siente lo mejor del mundo cuando su lengua juguetea con la mía y nuestros labios se mueven en sincronía. El beso se extiende infinitamente y apenas puedo respirar. Empieza a caminar hacia adelante y luego caigo.

Aterrizo en la cama antes de darme cuenta de que está encima de mí. Descansa parte de su peso en sus antebrazos, que están cerca de mi cabeza, y sus dedos acarician mi cabello.  Me pregunto por qué no está besándome, entonces veo sus intensos ojos cafés. 

—Eres muy hermosa, nena —dice finalmente y luego posa sus labios sobre los míos.

Mis manos agarran su cuello, aferrándose al beso de mi vida. Sus labios sueltan los míos de nuevo, para poder levantarse sobre sus rodillas. No puedo evitar pensar cuán hermoso es, con su piel bronceada y sonrojada. Él agarra el dobladillo de mi camiseta tirándola, así que me levanto para que pueda halarla de mi cabeza. Tanto la camiseta como el top que llevaba debajo caen al suelo, dejándome en sujetador y pantalones de mezclilla. Así que voy un paso más allá y desabrocho los ganchos de la parte de atrás del sujetador y lo boto al suelo junto a mis camisetas.


Se pasa la mano por la cara y exhala un chorro de aire. Entonces me empuja hacia abajo y sus manos se ahuecan sobre mis pechos desnudos. De nuevo me encuentro sin aliento cuando sus labios devoran los míos. Después, los besos se alejan de mi boca y empiezan a bajar por mi cuello en forma de lametones y mordiscos, y hago todo lo posible para no gemir. Cuando llega a mi pezón derecho y lo chupa con su boca, sólo puedo gemir.

—Haz ese sonido de nuevo, nena —me dice mientras se mueve hacia mi pezón izquierdo y lo hago. Lo suelta con un pop y hace el mismo camino de subida a mi boca, y me besa de nuevo. 


Peter

No puedo creer que esto esté pasando. Quiero decir, sé que estoy bastante ebrio pero ésta es la chica más atractiva que alguna vez he visto y ahora está en mi cama con el torso desnudo. Sus pechos son perfectos, del tamaño correcto como puñados con pequeños pezones rosados. Su vientre es plano y tiene un tatuaje asomándose bajo sus pantalones de mezclilla, y no puedo estar seguro pero creo que dice “Sin palabras”. Supongo que simplemente tendré que averiguarlo. Desabotono sus pantalones de mezclilla y halo la cremallera hacia abajo. Muevo mis manos hacia su cintura  y levanta su cadera para que yo pueda tirar de ellos.
Caray, su tatuaje realmente dice sin palabras, y sus pantaletas coinciden con el sujetador que se quitó. Lo tengo tan duro que realmente duele, así que me muevo para quitarme los pantalones de mezclilla y mi bóxer se va con ellos. Cuando éstos caen al piso, dejándome desnudo, vuelvo a donde estaba con ella en la cama. Me recuesto en mi lado junto a ella y se mueve justo cuando yo lo hago, y nuestros labios se encuentran de nuevo. Sus manos se mueven alrededor de mi cuello y me dan escalofríos por su ligero tacto. No puedo creer lo encendido que estoy. Nunca ha sido así con nadie más.

Muevo mi mano bajo sus pantaletas y deslizo mis dedos hacia adentro. Ella arquea su espalda cuando introduzco uno de mis dedos dentro de ella, y suelta un gemido en mi boca. Y en ese momento alguien golpea en la puerta.

—Mierda, espera un minuto, nena, y me desharé de ellos —le digo. Asiente con su rostro hermosamente sonrojado mientras me levanto para ponerme el bóxer y abrir la puerta. Apago la luz antes de abrir ya que ella está prácticamente desnuda. Abro la puerta y veo a Nico. 

—¿Qué pasa, hombre?

—Tengo que irme, así que necesito mi chaqueta. Imaginé que estarías echándote un polvo, pero necesito mis llaves. —Él sonríe. 

—Mierda, olvidé que la habías dejado aquí. —Me giro y la alzo de la perilla interna de la puerta—. Aquí tienes —le digo cuando se la entrego.

—¿Quién está ahí? —me pregunta inclinando su cabeza hacia mi habitación a oscuras—. Oh, y, ¿quién rompió la nariz de Maria?

—Ummm, ¿podemos hablar de eso luego? Estoy en medio de algo. —Le doy una mirada que claramente dice “vete ahora mismo”. Él se aleja de la puerta sosteniendo la chaqueta sobre su hombro. 

—Lo lamento hombre, ya mismo me salgo de tu cabeza. Te veré mañana en el juego. —Se gira y baja por las escaleras.

Sacudo mi cabeza y vuelvo a mi habitación. Cierro la puerta y vuelvo a prender la luz para poder ver cada centímetro de ella. Ella yace allí, con los brazos sobre su cabeza dormida. Me rio entre dientes en voz baja para no despertarla. Apago la luz de nuevo y me meto en la cama a su lado y la halo hacia mí. Suspira en sueños y pone sus brazos alrededor de mí. No pasa mucho tiempo antes de me quede dormido.


CONTINUARÁ... 

miércoles, 15 de octubre de 2014

Capítulo 1

Lali


—Mamá quiere que vengas a cenar mañana por la noche. —La voz de mi hermana Ana viene desde mi teléfono celular.

Suspiro. 

—¿Tengo que hacerlo? Por favor, no me obligues a hacerlo. No puedo soportar la tensión, ¿por qué crees que vivo en el campus? —Esto es lo último que necesito en mi vida ahora mismo. Pude haber obtenido una beca para la universidad, pero no me dejaban ir muy lejos, sólo a una hora por la carretera.

—Sí La, tienes que venir. Cris y yo vamos a decirles que estoy embarazada, así que realmente quiero que estés allí. —Ella ha estado casada con Cris hace como seis meses y ya estaba embarazada. Mi hermana perfecta está obteniendo su perfecta vida. —Está bien Voy a estar allí, pero no me pasaré la noche allí. Conduciré de vuelta aquí y dormiré lejos del drama. —Cedo sólo porque amo a mi hermana y nunca me ha visto de la forma en que mi madrastra lo hace.

Ninguno de mis hermanos y hermanas lo hacen.

Me chilla al oído y me estremezco  

—¡Esto es genial! ¡Estoy tan emocionada, no te he visto desde que empezaste la escuela! 
—Caray, estoy malditamente sorda ahora gracias a ti. Son sólo un par de horas, si duro tanto tiempo —me quejo.

—Lo harás por mí por lo menos. Bueno, ¡me tengo que ir, cariño! Nos vemos mañana y te amo. 

—Te amo también, Ana. —Cuelgo el teléfono y dejo que mi cabeza caiga sobre mi almohada.

Las cosas con mi familia no son normales en absoluto. Somos la definición de disfuncional. Y por desgracia es mi culpa. Bueno, tal vez la culpa es más de mi padre, ah, y mi madre. Verás, soy la hija de una amante y fue todo un escándalo en mi ciudad natal de Arkansas. Resulta que mi papá es el dueño de la mayor parte del lugar y fue el alcalde de la época. Maldición, él todavía es el alcalde, es que se ha quedado sin oposición durante años.

Lo curioso de esto es que el pueblo nos echó la culpa a mi mamá y a mí. ¿Puedes imaginar la gente tratándote como a una plaga y prohibiendo que sus hijos jueguen contigo sólo porque eres una niña? Es una mierda. Mi madre pensaba que ella era increíble. Mantuvo la cabeza en alto y siguió con su vida. Dios, la echo de menos. Murió de cáncer cuando yo tenía diez años.

Ahí fue cuando tuve que ir a vivir con los Espósito. Carlos es mi papá, Sarah es mi madrastra, Candela es mi hermana mayor, después sigue mi hermano Patricio, además de Ana y por último, pero no menos, están los gemelos Victorio y Gastón. Otra cosa curiosa, son dos semanas más grandes que yo.

Tenía toda una familia, no sabía nada de ella y daba miedo. Maldición, estaba en el mismo grado con Vico y Pablo y ninguno de nosotros lo sabía. Bueno, supongo que sí lo sabían Carlos y Sarah, o papá y Sara, como los llamo yo. Y al parecer no fue idea de él. Fue de mamá. Me dijo antes de morir que lo hizo para herir a mi padre, pero al final terminó por perjudicarme también. Y entonces ella se había ido y tenía que lidiar con esto por mi cuenta.

Pero no todo fue tan malo pensándolo bien. Candela y Ana tenían una hermana nueva para mimar y yo tenía a alguien que me enseñara acerca de los chicos y el maquillaje. Cosas como esas. Candela es mi mejor amiga. Puedo decirle lo que sea y no me juzga. Ana es una perfecta santurrona, pero la amo hasta la muerte.

Vico y Gastón se encargaron de ser mis protectores. ¿O debería decir guardianes? Puedo culparlos por el hecho de que todavía soy virgen. Todos los chicos de mi pueblo les tienen tanto miedo. Lucas Lagos no les tenía miedo hasta después de que estuvimos jugueteando en el coche y los gemelos se enteraron. Se ganó una paliza a plena luz del día. Lucas y todo el resto de los muchachos nunca volvieron a hablarme.

Patricio tenía dieciséis años en ese momento, pero aun así se tomaba el tiempo para jugar conmigo. Escalábamos árboles y jugábamos en el barro. Incluso jugaba con muñecas Barbie. Los gemelos se burlaban de él por eso, pero siempre dijo que mientras yo fuera feliz, él sería feliz.

En cuanto a papá, realmente amo a mi papá. Podrás pensar que es un mal tipo, pero en realidad es el hombre más dulce. Nunca he querido nada más en mi vida. Cuando algunos hombres pueden abandonar a sus amados hijos, él no lo hizo. No podría haberlo sabido entonces, pero cuando era pequeña tuve regalos caros y ropa de marca, cuando mi mamá sólo trabajaba en un restaurante. Él nunca ha dicho nada, pero desde entonces he sumado dos más dos. Mi mamá era egoísta, pensaba que estaba haciendo las cosas bien y me alegro de que viera el error de su forma de hacer las cosas antes de morir.

Y ahora tenemos a Sarah. ¿Por dónde empiezo? No es que ella sea una mala persona ni nada, quiero decir, tiene cinco hijos maravillosos. Supongo que simplemente no ve un lugar para mí en su vida. Cada vez que la veo obtengo un barco de carga de crítica. Dejé de tratar de complacerla hace varios años y he aprendido sólo a asentir con la cabeza y continuar con la vida. No soy perfecta como el resto de ellos.

La puerta de mi dormitorio se abre de golpe y levanto mi cabeza de la almohada y mis pensamientos. Entra caminando mi compañera de cuarto, Eugenia. Trae esa enorme sonrisa en su cara bonita, voltea su cabellera rubia por encima de su hombro esbelto y corre hacia mi cama. Antes de darme cuenta, ha aterrizado en mí aplastando el aire de mis pulmones. Ella puede ser pequeña, pero yo soy diminuta. También he oído un ruido sordo, lo que significa que se golpeó la cabeza contra la cabecera.

—Euge, no puedo respirar —murmuro debajo de ella.

Ella cae sosteniendo su cabeza.

—¡Ay, me olvidaba cómo de pequeñas son estas estúpidas camas! Y siento aplastarte cariño, no era mi intención. —Sonríe tímidamente. Me río de ella y niego con la cabeza. 

—Está bien, amiga, ¿qué pasa?

—¿Quieres ir a una fiesta? Al parecer, uno de los jugadores de fútbol americano va a dar una enorme en casa de sus padres. Están fuera de la ciudad o algo así. 

La miro y muevo la cabeza. Me encanta esta chica, pero está totalmente loca por los chicos. Tiene el encanto de una verdadera belleza sureña que haría que cualquier persona se derrita. Es una animadora y ha tenido un enorme enamoramiento con uno de los jugadores de fútbol americano desde el inicio del año, de ahí su deseo de ir a su fiesta. 
—Uh, sí quiero. Tengo que ir a casa mañana, porque Ana le dirá a papá y a Sarah que está en la dulce espera. Necesito tener algo de diversión antes de tener que escuchar a mi madrastra hablar mierdas de mí todo el día.


Chilla y se baja de la cama. Corre hacia mi armario tropezando con su peluda y rosa alfombra que está en el suelo, entre nuestras camas. Me río a carcajadas y me levanto para detenerla antes de que yo termine de color rosa. 


CONTINUARÁ... 

martes, 14 de octubre de 2014

Sinopsis: This beautiful thing


This Beautiful Thing


Lali Espósito no tiene mucha experiencia con los chicos. Sus hermanos gemelos se han asegurado de ello. Hasta que una noche en una fiesta universitaria se desliza, al verse en los brazos del hombre más increíble que jamás haya conocido. Ahora está en una misión para encontrarlo ya que ella salió corriendo de la cama. Y olvidó preguntar su nombre...


Peter Lanzani ha tenido el control sobre su vida. Pero eso está a punto de cambiar cuando la chica que salió de su cama le da la vuelta a su vida. Ella está a punto de lanzar ese control por la ventana. Pero es casi seguro que es algo bueno ya que le robó el corazón.


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Esta es la nueva novela, adaptada. Es una novela que a mi me gustó mucho, y espero que a vosotros también os guste. Tiene 22 capítulos + el epílogo y está relatada por los dos: Lali y Peter. Luego de subir esta nove subiré una trilogía que me encantó cuando la leí. Quizás en un rato subo el primer capítulo. Besos y gracias por firmar :)

Pasado NO Pisado: Epílogo


DIEZ AÑOS MÁS TARDE




—¿Viste que hermosa familia? —me preguntó Peter mientras me abrazaba.

Observe la vista que había delante de nosotros. La enorme pileta que había en el jardín, bordeada de hierba. Dentro de ella se encontraban Alle y Santi junto con sus amigos, celebrando el décimo cuarto cumpleaños de ambos.

Cuando les dijimos a Allegra y Santino que eran hermanos saltaron de felicidad y cuando les contamos que iban a vivir juntos estallaron. Se adoraba, aun con catorce años se seguían llevando igual que cuando tenían tres aunque con alguna pelea más… pero eran muy unidos, ¡hasta se ayudaban con los chicos o chicas que les gustaba!

Al otro lado de la pileta, estaban Lucas y Mateo, de diez y ocho años jugando con la pelota de rugby que Peter les había regalado hace unos días. Todos los varones de esta familia amaban el rugby. En frente de nosotros, Daniela, de cuatro, jugaba con dos amigas de Allegra a las muñecas.

—No puedo creer que con solo veintiséis años tenga seis hijos —dije, mientras acariciaba a Mía, de tan solo dos meses.

—¿Quién nos iba a decir hace diez años que íbamos a tener una familia tan hermosa?

—Todavía no puedo creer que nuestros papás nos hicieran eso.

—Shh. Tranquila —dijo, acariciándome la espalda—, ya fue. Ahora están pagando por ello. No van a salir de la cárcel por un tiempo, y cuando salgan simplemente no existen. Lo mismo con Joaquín olvídate de él. Están pagando por lo que hicieron.

—Allegra todavía lo extraña —dije, medio triste—. No lo dice, pero yo lo sé.

—No es fácil enterarte que tu “papá” no es tu papá y de todo lo que hizo. Alle era muy chiquita para entender todo eso antes, recién ahora lo está empezando a entender.

Asentí. Tenía razón.

—Sí —miré donde estaba Allegra en la pileta, situada entre Santi y Lorenzo. Santino parecía darle mirada de advertencia a Lorenzo—, por suerte lo tiene a Santi, son muy unidos, y creo que a… Lorenzo.

—¿Lorenzo? —preguntó, levantándose rápidamente de la tumbona donde estaba y empezando a caminar hacía pileta. Me levanté, con Mía dormida en mis brazos, y lo seguí —¡¿Quién es Lorenzo?! —gritó, ganándose la atención de todos los nenes.

—¡Peter! —le regañé. Mía empezó a llorar —. Mirá lo que hiciste.

Peter se giró hacía mí y agarró a la nena de mis brazos, acunándola en los suyos.

—Te amo —le dije.

—Yo también te amo.





FIN

lunes, 13 de octubre de 2014

Pasado NO Pisado: Capítulo 36

—¿Quién sos? —preguntamos Lali, Nico y yo a la vez.

—Quien les va a decir la verdad. Pero no acá, van a despertar a los nenes.

La chica misteriosa caminó hasta el living y se sentó en el sillón. ¿Por qué tenía tanta confianza? ¿De qué me sonaba? Lali, Nico y yo la seguimos y nos sentamos también.

—¿Quieren que me vaya? —preguntó Nico.

Lali y yo negamos con la cabeza.

—¿Quién sos? —le volví a preguntar a la chica misteriosa.

—Alexia.  

Alexia. Me sonaba. Mucho. Demasiado. ¿De qué carajo me sonaba su nombre, su cara? Todo de ella me era familiar.

—¿Por qué te me hacés familiar? ¿Nos conocemos? —preguntó Lali.

—Porque yo fui la doctora que llevó tu embarazo.

Lali y yo la miramos, sorprendidos. De ahí nos sonaba. Alexia era la doctora que había controlado el embarazo de Lali. Ahora era unos años mayor y tenía el teñido de rubio, con las puntas de color rosa. Debía rondar cerca de los treinta.

—Bueno, como no dicen nada, voy a hablar yo. Por favor, no me interrumpan, preguntas, acusaciones, etc al final. Cuando ustedes vinieron a la primera revisión no se veía que iban a tener mellizos. Solo se veía a uno de los bebés en la eco y aunque el latido era más rápido de lo normal puede pasar. Ese día después de que se fueran llegó una persona y me preguntó por tu embarazo, obviamente no dije nada es confidencial. Pero me llevó a un lugar apartado donde solo estábamos esa persona y yo. Me amenazó, me amenazó con mi hija, Camila. No le creí pero hizo una llamada y alguien que tenía a mi hija —dijo, lágrimas amenazando con salir—, me habló y luego me pasó con ella. Cami es lo más importante que tengo, así que accedí a darle la info a cambio de que dejase en paz a mi nena. La siguiente eco que tuvieron, se veía mucho más claro que iban a tener mellizos —explicaba, mirándonos a Lali y a mí—, pero antes de que pudiera informarles a ustedes, la misma persona me atajó, cuando salí para buscar las imágenes de la eco y me obligó a decirle lo que había visto. Me prohibió decirles que estaban esperando mellizos. El resto de los meses fue más o menos igual, hasta que llegó el día que te pusiste de parto —dijo mirando a Lali—, ese día ya lo tenían planeado. La persona que me amenazaba sabía que era muy probable que tuvieses algún problema en el parto… Un embarazo tan joven puede producir varios problemas y más si llevas mellizos, así que simplemente te dieron un empujón, poniendo algo en alguna de las bebidas que tomaste ese día, para que tuvieses un problema seguro, por lo que vos solo viste el parto de Allegra cuando tu cuerpo ya no soportó más y te desmayaste. Cuando eso pasa en medio de un parto o al finalizar está prohibido que la persona acompañante se quede así que a vos —dijo mirándome— te sacaron de la sala. En ningún momento nadie dijo el sexo del bebé. A vos, Peter, te hicieron creer que fue un nene: Santino, y a vos, Lali, que fue una nena: Allegra. El desmayo de Lali en realidad no fue nada, solo fue un síntoma de lo que le dieron, pero a Peter le hicieron creer que Lali había muerto y, aunque fue su decisión, lo incitaron a que se alejara de ese sitio que tanto le recordaba a Lali. Así que cogió a su bebé y se lo llevó. A Lali le hicieron creer que Peter las había abandonado a ella y a la beba. Todo lo que les paso fue planeado. Ustedes y sus hijos sufrieron todo esto porque hay dos personas que no los quieren ver juntos, los quieren separados. —Hizo una pausa, examinando la sala. Lali con la cara enrojecida de llorar y las lágrimas todavía rodando por sus mejillas. Nico sosteniéndola. Y yo probablemente tenía la cara con un gesto de sorpresa, asco, ira, tristeza, nostalgia… todo eso mezclado con algunas lágrimas—. Ahora pueden hacer sus preguntas y acusaciones.

—¿Quiénes fueron esas personas?—pregunté, mi mandíbula apretada. Quien fuese que había separado a mi familia. Quien nos hubiese privado de ver tres años de crecimiento de uno de nuestros hijos iba a pagar.

—¿De verdad quieren saber? No les va a gustar.

Asentí y miré en donde estaba Lali, también asintiendo.

—Fueron sus papás, los de ambos. Tu papá, Lali, fue la persona que me amenazaba. Y tu papá, Peter, quien secuestró a mi niña. No quiero que suene como que uno es más culpable que el otro, pero el papá de Lali solo era un títere del de Peter.

—¿Cómo supiste todo esto? —preguntó Lali con voz temblorosa.

—Viví la mayor parte ello. Sufriendo porque mi hija estaba en peligro. ¿Cómo se sentirían ustedes si alguien les amenazase con secuestras a su hijo? No fue mi intención, pero Camila está delante de todo. Daría todo por ella. La otra parte, la que no viví me la dijo… chicos a ustedes los tenían controlados, para que nada en el plan de sus papás fallara. Creo que en tu caso, Peter, no te importa mucho la persona pero Julieta era parte del plan tus papás. Sin embargo, fue ella la que me contó todo lo demás. Está arrepentida de seguirles el plan y quiso hacer una partecita, antes de irse de viaje, para arreglarlo un poquito.

—¿Quién me vigilaba a mí? —preguntó Lali.

—Joaquín. Él desarrollaba poco a poco el plan cerca tuyo, Lali. Iba dando pasos. No hacía caso de las ordenes de Juan, el papá de Peter, hacía la suya. Metiéndose bajo la piel de vos y de Allegra. Alejate de él Lali, aléjalo de Allegra. No es bueno. Es peligroso.

Lali asintió, incapaz de decir ninguna palabra.

—Chicos, yo lo siento. Nunca fue mi intención herirlos, ni separarlos entre ustedes ni de sus hijos. Estoy demasiado arrepentida de no haber buscado otra salida, pero en ese momento solo pensé en Cami. Pueden denunciarme si quieren. Yo ya les dije lo que tenía que decirles.

Se levantó y se dirigió a la puerta. Antes de abrirla se giró y dijo:

—Lali, aléjate de Joaquín. Y disfruten de su familia, tienen dos hijos hermosos. Estuvieron demasiado tiempo separados de ellos, disfrútenlos.


Y sin más, salió del apartamento.


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Como no he subido en mucho tiempo, hoy os subo dos (el 35 y este). Entonces solo queda el epílogo por subir. Mañana subo el epílogo y la sinopsis de la adaptación y el miércoles subo el primer cap. Gracias por firmar. 

Pasado NO Pisado: Capítulo 35

Cande: ¿Todo bien?  Tenés mala cara.

Peter: Si… No tengo mucho tiempo, ¿para qué me citaste?

Cande: Mirá Peter, yo no sé porque te fuiste y tampoco porque has vuelto y no quiero saber… yo solo quiero decirte que lastimaste mucho a Lali cuando te fuiste, ¿sabés? La dejaste sola con dieciséis años y un bebé recién nacido. Ni Allegra ni Lali se merecían eso. Ellas son felices ahora con Joako así que aléjate, quédate, no sé hacé lo que quieras pero no las lastimes otra vez porque te prometo que si lastimás a cualquiera de las dos de esta no salís y no te metas entre Lali y Joako ni entre Alle y Joako —. Me miró durante unos segundos—. Para eso te cité. Y ahora que ya te lo dije, chau.

Me había quedado en shock por las palabras de Cande. Ella empezó a caminar, pero la agarré del brazo y la detuve.

—¿Por qué dijiste que dejé a Lali sola con un bebé? Y, ¿qué tiene que ver Allegra?

Cande me miró entre sorprendida y enojada, se soltó del mi agarre y siguió caminando. No entendía nada de lo que había dicho. Me quedé de pie durante un rato mirando en la dirección por la que Cande se había ido, después de un rato miré el reloj y me encaminé de vuelta al hospital.


Nico tenía razón… Allegra y Santino tenían la misma edad y compartían el mismo papá. Obviamente puede que solo fueran hermanos de padre y que Peter simplemente me hubiese engañado, pero qué si Nico tenía razón y lo que él pensaba —que yo era la mamá de Santi— era cierto.

Lali: Nico, ¿qué día nació Santi?

Nico: El… em 3 de mayo creo, maso por ahí. ¿Alle?

Lali: También. El 3. Esto es muy raro… Quiero hablar con Peter.

Nico: Recién le envié un mensaje para ver cómo iba todo.

Lali: Voy a ver cómo están los nenes.

Nico asintió y yo me dirigí al cuarto de Santi. Abri la puerta y los vi a los dos acostaditos en la cama, abrazándose. Santi tenia cogida a Alle de manera como ¿protectora? Estudié su rostro… pelo castaño, piel blanca… no podía ver sus ojos porque los tenía cerrados pero sabía que tenía el color de ojos de su papá: verde mezclado con marrón. ¿Realmente era mi hijo? Si lo fuera… ¿qué pasó? ¿Cómo pude no saber que tenía dos bebés en mi panza? Las lágrimas comenzaron a descender por mi rostro y sentí como Nico me abrazaba. Me aferré a él.


Peter: ¿Y? ¿Dijeron algo? —Pregunté una vez que llegué al hospital.
Juan: No, aun no.

Mientras esperábamos al doctor, para ver si traía los resultados de mi mamá recibí un mensaje de Nico.

N: ¿Cómo va todo?
P: No lo sé, todavía no nos dicen nada.
N: Espero esté todo bien. Necesito hablar con vos.
P: Yo también lo espero. ¿De qué?
N: Mejor en persona es un tema delicado.
P: Me estas asustando, ¿qué pasa?

Antes de que pudiera ver la respuesta de Nico llegó el doctor con los resultados. Según lo que dijo el doctor mi mamá se tomó alguna pastilla de más para el estrés. Supongo que debía estar muy estresada.

Peter: Me tengo que ir, decile a mamá que la amo y que controle cuantas pastillas se toma. Chau.

Me despedí de mi papá y me dirigí a casa. Necesitaba saber sobre qué quería Nico que habláramos. Una petición así viniendo de él es realmente extraña, por lo que debe ser de algo importante.

Cuando llegué al departamento estaba bastante silencioso, excepto por algunos pequeños sollozos que venían de la habitación de Santi. Corrí, preocupado, a la habitación de mi hijo para saber qué le pasaba. Pero me sorprendí al encontrar a Lali llorando abrazada a Nico. Ninguno de los dos notó mi presencia hasta que hablé.

—Lali, ¿qué pasó?

Lali levantó la cabeza y me miró, con los ojos llorosos.

—Peter… ¿de verdad Santi es mi… mi hijo?

Asentí.

—Sí.

—Alle es tu hija.

La miré incrédulo. No podía ser. Tenía que haber algún error. Pero entonces recordé las palabras de Cande. Cada vez entendía menos. ¿Cómo podía ser posible que Allegra y Santino fueran hijos de ambos? ¿Lali estuvo embarazada de mellizos? ¿Me estaba mintiendo?

—¿Cómo? —pregunté.

—No lo sé —respondió, todavía en los brazos de Nico—. Pero te juro que Allegra es tu hija…tu…em…fuiste el único que… ya sabés —bajó su mirada.

—Pero, ¿cómo es posible?


—Yo se los diré —dijo una voz que me era familiar, apareciendo de la nada.


CONTINUARÁ...  

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Sientomucho no haber subido todo este tiempo, pero no he tenido casi tiempo entre examenes, trabajos, entrenos, clases, etc... Ademas tampoco tengo mucha inspiración por lo que tardo el doble. Y como que no quiero dejaros tan seguido sin cap, voy a terminar esta novela muy pronto (tendrá 2 o 3 caps más y ya) y luego voy a subir una adaptación que la adapté en el verano y por lo tanto no me toma tanto trabajo. Gracias por firmar!!