Lali
Mi alarma está sonando molestamente, pero no quiero
levantarme. Me siento tan cálida y segura. Qué extraño, mi cama se siente mucho
más dura de lo que recuerdo. Entonces ahora es cuando me incorporo. Nos
quedamos dormidos en el lago en la cama de su camioneta. Dios, soy tan
afortunada de tener mi teléfono programado para prenderse durante la semana.
Me giro para mirar a Peter. No creo ser capaz de
despertarlo. Se ve tan tranquilo. Su camisa está toda arrugada y sus brazos se
ven vacíos, como si yo estuviera faltando en ellos. Me acuesto sobre mi vientre
a su lado y arrastro el dedo por su perfecta cara.
—Peter —le susurro al oído. Se da la vuelta
enfrentándome y sin abrir los ojos solicita:
—¿Podemos volver a dormir?
Me rio como una pequeña niña de escuela.
—No, no puedo volver a dormir. Tengo clase en una
hora.
Exhala y abre los ojos. Me están mirando con tanta intensidad
que siento calor en todo mi cuerpo. Sí, es ese tipo de mirada.
—¿Por qué no nos saltamos las clases de hoy y pasamos
el rato?
Niego con la cabeza.
—No puedo faltar a clase esta mañana. Gastón está en
ella y enloquecerá.
—Bien —dice malhumorado y se sienta frotándose los
ojos—. Vamos entonces.
***
Cuando llegamos a mi edificio suspiro porque no quiero
dejarlo. Tomó mi mano todo el camino y no quiero dejarlo ir. No sé qué me pasa.
Nunca pensé que iba a ser el tipo de chica tan pegajosa.
—Te veré más tarde, ¿no? —dice esperanzado.
—Me encantaría eso, pero tengo un montón de deberes en
los que no tuve la oportunidad de trabajar este fin de semana. —Y es verdad. Él
tomó todos mis pensamientos y ahora estoy retrasada.
—De acuerdo, bueno, entonces, ¿me mandarás un mensaje
al menos? —Agita las pestañas de una manera coqueta.
—Sí, lo haré, lo prometo. —Sonríe y no puedo hacer
otra cosa que devolvérsela.
—Dios, es tan hermoso cuando haces eso. —Supongo que
es la forma en que lo dijo, pero no podía ayudarme a mí misma. Suelto su mano y
la levanto sobre la consola. Acunando sus mejillas en mis manos, me apoyo y
acomodo mis labios suavemente contra los suyos. Es inocente al principio, pero
luego, como siempre, encuentro su lengua en mi boca y las cosas se salen de
control. Mis brazos rodean su cuello y es como que estoy tratando de meterme en
él, estamos tan cerca. Eventualmente se retira y me da pequeños besos suaves en
mis labios.
Dejo caer mis brazos y miro sus ojos chocolates.
—¿Por qué siempre es tan intenso cuando nos besamos?
Él deja salir una risa y siento mis mejillas volverse
calientes.
—Se llama atracción, Lali. Es perfectamente natural.
Le huelo suavemente el brazo y me inclino para besar
su mejilla.
—Sabelotodo. —Le doy un guiño coqueto y salgo de la
camioneta dirigiéndome a mi habitación para prepararme para el día.
***
Al segundo que entro en mi cuarto, tengo una Euge
chillona abalanzándose hacia mí.
—Oh, dios mío, ¡tienes que contarme todo!
—Quieta allí, chica —me río de ella y trato de sacarla
de encima.
—Por favor, ¿dime que lo conseguiste? —Me mira con
esperanza.
—¡No, Euge! Simplemente nos quedamos dormidos
hablando. En realidad, ni siquiera nos besamos hasta que llegamos al estacionamiento.
—Me alejo de ella para recoger mi ropa para el día.
—¿Qué? Es una pena, porque, ¡quiero totalmente cada
pequeño detalle de esa experiencia! —Gira alrededor como una niña pequeña y no
puedo dejar de reírme de ella.
Ahí es cuando me doy cuenta de que hay algo que parece
extraño. Es la forma en que actuó anoche cuando le pregunté de salir con
nosotros el viernes.
—Euge, ¿cuál es el nombre del jugador de fútbol
americano del que te enamoraste?
Su rostro palidece. Lo sabía.
—Umm... —Mira hacia el suelo antes de murmurar: —Tu hermano.
—¡Esto es genial! Puedes mantenerlo totalmente absorto
mientras salgo con Peter y quizás algún día cuando ya estemos casados y
tengamos hijos, pueda decírselo a Vico.
—Así que, ¿no estás enojada conmigo? —prueba.
—No, Euge, no lo estoy. A mí personalmente no me
importa lo que hace y si te gusta no tengo problemas con ello.
—Además de que será un gran ejemplo si se entera sobre
mí y Peter.
—¡Está bien! Bueno, me voy de aquí, quiero un poco de
café antes de clase.
—Sí. Te veré más tarde.
Peter
Al segundo que entro a mi casa, Bauti está corriendo
por las escaleras.
—¿Dónde demonios has estado?
—Lo siento, debería haber llamado. Nos quedamos
dormidos hablando. —Espero que no se haya puesto nervioso. Bautista tiene
problemas de abandono. De ahí la razón por la que no fui a la escuela.
—Está bien. Bueno, me preocupaba que Vico te hubiese
encontrado y hubiese hecho desaparecer tu cuerpo.
Le despeino el cabello antes de subir las escaleras
para prepararme para la clase.
—No, amigo, sigo vivo. No te preocupes, voy a estar
aquí por un largo tiempo para molestarte.
Golpea mi mano.
—Oh, está bien si acaba contigo, porque estarás muerto
y él irá a la cárcel, y puedo tener a Lali toda para mí. —Sonríe de oreja a
oreja después de ver mi expresión.
—Umm… ella es
como tres años mayor que tú, hermano, dale un descanso.
—Me doy la vuelta y subo las escaleras.
—Sí, pero me gustan las mayorcitas, además ¡soy más
guapo que tú! —grita desde el fondo de la escalera, mientras entro a mi
habitación.
Me inclino hacia atrás en la esquina y le hago la
señal del dedo. Puedo oír su risa mientras se prepara para su día. Nunca lo
admitiré en voz alta, pero él es más guapo que yo. Tiene los ojos azules
de madre y su cabello largo hace que las
chicas se vuelven locas. Sus rasgos son más suaves y hace que se destaque más.
Aunque dudo que tenga nada de qué preocuparme en lo que a Lali se refiere.
No puedo creer que nos durmiéramos en la parte de
atrás de mi camioneta anoche. Tampoco puedo creer que no hicimos otra cosa que
besarnos esta mañana. No hemos sido capaces de mantener nuestras manos fuera de
nosotros desde que nos conocimos. Creo que hace que sea aún más dulce. Me hace
sentir mejor que podamos mantenernos bajo control, no se puede basar una
relación sólo en la atracción sexual.
Me encanta la forma en que tenemos mucho en común. Nos
gusta la misma música lo cual es una locura, porque no he salido con una chica
que le guste otra cosa que el pop y el R&B. Es refrescante por no decir
más. Maria no hubiera tomado un libro así tuviera una pistola en la cabeza.
Ella pensó que me hacía nerd, pero creo que tenía más que ver con el hecho de
que le prestaba más atención al libro que a ella. Dios, era tan molesta.
Lali se veía tan hermosa anoche. Con su cabello negro,
rizado, salvaje y hacia abajo, parecía una diosa venida a la tierra para robar
mi mortalidad. Si ella lo es, entonces es toda suya. Me pregunto cuándo me
convertí en un blandito. Nunca solía pensar de esta manera acerca de una chica.
No creo que alguna vez haya llevado a Maria a una cita tan romántica como lo
hice con Lali anoche. Estoy empezando a pensar que quizá lo que era antes de
conocer a Lali era sólo una fachada.
***
Sabía que era demasiado pensar que Maria simplemente
desaparecería. Está enojada y en busca de pelea. Así es como me he encontrado
fuera de la cafetería con una rubia de piernas largas gritándome.
—No puedo creer que hayas dejado que alguna puta me
diera un puñetazo en la nariz. Quiero decir, ¿no sabe quién soy yo? —Está
gritando tan fuerte que creo que mis oídos están sangrando.
Ese comentario de puta me molesta y me encuentro a mí
mismo gritándole de vuelta:
—¿A quién estás llamando puta? ¡Mira quién está
hablando!
Se ve sorprendida por un segundo, pero sólo un
segundo.
—¡No soy una puta, estúpido! ¡No puedes hablarme de
esa manera! —se burla.
—Puedo hablarte como quiero, Maria. No la vas a llamar
puta y pensar que te vas a salir con la tuya. Y tú eres una puta. Te acostaste
con el equipo de fútbol americano entero en la secundaria. ¿Qué? ¿Creías que no
sabía que me engañabas? No soy un maldito estúpido —le digo con desdén justo en
su cara.
Se vuelve pálida después de eso. Pude haberme pasado.
No fue el equipo de fútbol americano entero, pero lo suficientemente
cerca.
—Bueno, mira quién habla ahora, no creas que no sé
acerca de todas las chicas que te has tirado desde que rompí contigo. —Y ella
está de vuelta.
—¿Qué importa? No estaba saliendo con nadie en ese
momento. ¡Es un puto país libre! —Estoy tan cansado de su mierda. Siento que
cada centímetro de control que tenía se ha extendido fuera de mí.
—Bueno, bueno, Peter Lanzani, parece que el control
ganado arduamente ha perdido su reinado. Creo que me gustaría ver más de esto
saliendo de ti, es sexy. —Sonríe mientras arrastra el dedo por mi pecho. Le doy
una sonrisa falsa mientras agarro su mano y la alejo de mí.
—No pienses ni por un segundo que vas a escurrirte
nuevamente en mi vida. No quiero tener nada que ver contigo. Perdiste tu
oportunidad hace mucho tiempo. Maldición, no debería haber estado contigo tanto
tiempo como estuvimos. Todo lo que eres es una puta y una perra. —Tomo una
respiración lenta para poner mi control en su lugar.
—Me gusta cuando hablas sucio, bebé. Me pone toda
caliente por dentro. —Tiene ese fuego en sus ojos que deseo poder arrancar.
—Maria, toma tu culo y vete. Y aléjate de mí, no
quiero tener nada que ver contigo. —Me aparto de ella y camino hacia mi
siguiente clase con la esperanza de que mi control vuelva porque no me gusta lo
que acaba de suceder. El antiguo Peter nunca habría hecho eso.
me encantoooo . .masssssss
ResponderEliminar